¿Por qué son tan caros en Ecuador?
El rugido de un motor en la recta de Yahuarcocha, el chirrido de las llantas en el Kartódromo Cotopaxi o en las grandes secciones de tierra en el austro son sonidos que enamoran, pero que tienen un precio alto. En Ecuador, el automovilismo y su «escuela primaria», el kartismo, no solo demandan talento y nervios de acero; exigen, por sobre todo, una billetera robusta.
¿Qué es lo que hace que estas disciplinas encabecen la lista de los deportes más costosos del país? Aquí desglosamos las aristas de una pasión que se paga en dólares y sacrificio.
1. El Kartismo: La «puerta de entrada» con peaje de oro

Muchos ven al kartismo como un hobby recreativo, pero para quien aspira a la competencia profesional, los costos son serios desde el día uno.
- El equipo inicial: Un kart de competición nuevo (chasis y motor de marcas como Sodi o CRG) puede rondar entre los $6,000 y $8,000.
- Mantenimiento: No es solo comprarlo. Ponerlo «a punto» para pelear los primeros lugares puede sumar otros $2,000 a $3,000 en ajustes técnicos.
- Consumibles: Un juego de llantas nuevas para una sola carrera puede costar cientos de dólares, y un motor de repuesto ronda los $1,500.
Incluso practicando de forma «austera», un piloto de karting en Ecuador necesita un presupuesto mensual de entre $400 y $600 solo para entrenamientos básicos y logística.
2. La barrera de la importación y la tecnología
A diferencia del fútbol, donde solo necesitas un balón y zapatos, el automovilismo depende de tecnología que Ecuador no produce.
Casi el 100% de los repuestos especializados, motores y telemetría son importados, principalmente de Europa (Italia es el referente en karts). Aunque existen acuerdos comerciales que han aliviado ciertos aranceles, los costos de envío, desaduanización y la especificidad de las piezas hacen que cualquier reparación mecánica sea un golpe considerable al presupuesto.
3. El Automovilismo y el reto de los patrocinios
Cuando saltamos del karting a los autos de turismo o incluso rally, las cifras se multiplican. El costo de preparar un auto de rally puede superar fácilmente los $40,000, sin contar el equipo de asistencia, combustible de alto octanaje y las inscripciones.

Aquí aparece el obstáculo más grande: el patrocinio. En Ecuador, la empresa privada aún lucha por ver al automovilismo como una inversión publicitaria rentable en lugar de un simple gasto.
«Nuestro deporte siempre ha sido costoso. El apoyo de las empresas es escaso. Hay que cambiar la mentalidad de las compañías: tienen que ver al deporte como una inversión y no como un gasto.»
— Rubén Cuenca, destacado piloto de rally ecuatoriano.
4. Alternativas modernas: ¿Se está democratizando el deporte?
Para combatir estos costos, han surgido iniciativas como las monomarcas o el formato «rent-to-race».
En algunos circuitos, por un valor aproximado de $1,600, un piloto puede acceder a tres carreras de competencia con «todo incluido»: gasolina, aceite, llantas y asistencia técnica. Es un intento por bajar la barrera de entrada para que el talento no se quede fuera por falta de recursos iniciales.
